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Oración por mi esposa

Edición y reflexión: Oraciones y Espiritualidad

Oración cristiana · 2 lecturas

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Dos ramas de olivo se entrelazan junto a una cruz, símbolo de amor y unión

La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.

Dios Todopoderoso, este día no puedo dejar de agradecerte por todo lo que haces por mí Señor, no puedo dejar de contar las innumerables bendiciones que derramas sobre mi vida, aquellas cosas que permites y otras que impides, estoy agradecido con todo mi Señor.

Porque cada situación, cada cosa, cada persona, todo aquello que viví, me dio la dicha de poder conocer a la mujer que hoy es mi esposa, la mujer más increíble de este mundo, una mujer que no tiene descripción Padre y por quien lo daría todo en esta vida.

Todo en mi vida me fue acercando a ella, a nuestro encuentro, a nuestro amor, todo fue posible gracias a Ti, Santo Padre, que eres el hacedor de todo lo bueno que sucede en mi vida.

Muchas veces renegué de Ti Padre, porque me quitaste alguien a quien quería mucho, personas que eran importantes para mí en ese momento, sin saber Dios Bendito, que todo lo hacías porque tenías preparado para mí lo mejor, y eso es mi esposa Padre Amado.

No hay nada en este mundo que se compare con la dicha de tenerla, con la fortuna de poder ver su sonrisa cada mañana, de poder estrecharla contra mi pecho y darle todo mi amor, no hay nada que se compare con ella Señor.

Tú lo tienes todo preparado para mí Padre, y por esa razón permitiste que mis ojos derramaran lágrimas de vez en cuando, porque ninguna lágrima, ninguna pena, tiene comparación con la felicidad que me brinda ahora esta mujer que elegiste como mi esposa Señor.

Te pido por ella Padre Eterno, porque sólo Tú la puedes proteger de todo, ni siquiera yo puedo mantenerla lejos de todo el peligro, pero Tú sí mi Señor, porque estás en todos lados, porque Tu Sagrado espíritu mora en todas las almas de este mundo.

Cuídala y protégela de todo mal mi Señor, no permitas que sus enemigos le hagan daño, que la envidia de otras personas le cause tribulación alguna, no permitas que su sueño sea interrumpido por preocupaciones mundanas.

Dale a mi esposa Padre, la felicidad absoluta, porque se lo merece, ella es generosa, servicial y siempre tiene una sonrisa dulce para dar a los demás, ella no conoce de egoísmos, ella conoce de dar, ella no conoce de rencores, ella conoce de perdonar, ella es un ángel en mi vida Señor.

Te pido en esta oración mi Señor, que ella pueda alcanzar sus objetivos, que pueda realizarse como mujer, como esposa, como madre, que pueda cumplir sus más anhelados sueños, dale la oportunidad Padre de ser quien ella desea ser.

Permite que la salud la acompañe siempre, que su cuerpo se mantenga siempre con vitalidad, que el dolor se aparte de su vida y que la enfermedad sea una amiga pasajera.

Si es tu voluntad Padre, te pido humildemente que la mantengas siempre a mi lado, no permitas que se aleje de mí, y dame a mí la capacidad para ser un buen esposo, un hombre del que ella se sienta orgullosa, alguien en quien ella pueda confiar todas sus dudas, todas sus penas y alegrías, quiero ser su sostén y su protección. Ayúdame Padre Santo a ser como Tú quieres que sea para ella, siempre esperando tu voluntad, en el nombre sagrado de Jesucristo, Amén.

Amado Dios, mi oración por mi esposa no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: mi esposa. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por mi esposa no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en mi esposa, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

El silencio también es oración. Antes y después de pedir por mi esposa, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.

Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por mi esposa con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por mi esposa, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.

Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con mi esposa y en todo lo que lo rodea.

Cómo rezar esta oración

  1. Aparta cinco minutos de calidad: no es mucho tiempo para lo que está en juego.
  2. Empieza reconociendo la presencia de Dios contigo en este momento.
  3. Reza la oración como si Dios estuviera sentado a tu lado escuchándote.
  4. Ofrécele la persona o situación que te preocupa y déjala en sus manos.
  5. Acércate al día con la certeza de que no caminas solo: él va contigo.

Versículo para acompañar tu oración

«El amor es sufrido, es benigno… el amor nunca deja de ser.»

— 1 Corintios 13:4,8

El amor verdadero se parece cada día más al de Dios: paciente y fiel.

Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.