Oración para practicar la justicia
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Señor Todopoderoso, mi buen Dios, escucha mi oración porque la hago con fe, con la confianza de que estás oyendo mis palabras y te alegras de que haya podido recurrir a Ti, pues con la vida que me has regalado siempre te tengo presente.
Es tu designio que el mundo se rija de acuerdo a las leyes de los hombres que, aunque son imperfectas, forman parte de nuestro diario existir. Y es la justicia lo que intentan impartir, pero yo estoy plenamente convencido que la verdadera justicia es la tuya, mi Dios.
Quien acuda a Ti hambriento de justicia, la obtendrá. Es tu santa palabra la que nos promete que todo aquel que desee justicia la tendrá, mi Señor. Y en este mundo donde diariamente vemos las maldades que suceden, puedo decir que es así.
Pues confío en que Tú observas lo que sucede y siempre velas porque se cumpla con lo que es realmente justo. Y sé que cualquiera que esté en momentos de aflicción puede acudir a Ti para encontrar calma y sosiego.
Qué bondad es la tuya, Amadísimo Dios, que permites que descansemos en tu inmenso amor para recobrar la energía y seguir en la lucha diaria de intentar vivir bajos tus mandatos. Acéptame como un Padre acepta al hijo que busca perdón.
Reconozco mis pecados que ha ofendido muchas veces a las personas que más me quieren y que también han ofendido tu nombre. Quiero volver al inicio, para intentar de nuevo lograr un cambio y empezar mi vida con aires renovados, de pureza.
Y permite que en mi actuar diario pueda conducirme con justicia, siempre buscando que mis acciones sean lo suficientemente buenas a tus ojos. Ilumina mi corazón y permite que mis pasos sigan las enseñanzas de tu divina palabra.
Quiero alcanzar tu promesa de salvación, Padre amado. Obra en mi corazón para que la oscuridad nunca me alcance, sino que yo pueda portar tu luz en este mundo que cada vez se acerca más a la oscuridad.
Y a mis hermanos y hermanas del mundo, dales la capacidad de reflexionar sobre sus actos para que puedan encontrar la forma correcta de vivir sus existencias, sin dañar al prójimo y buscando la felicidad que sólo en tu palabra pueden hallar.
Te agradezco por todas las bendiciones entregadas a mi vida, por el amor de mi familia y los logros que con mi esfuerzo he podido obtener hasta el día de hoy. No podría pedirte más, Señor, pues todo me lo has dado y ahora que me encuentro frente a Ti sólo puedo sonreír.
En gratitud también me encuentro por los momentos valiosísimos que me regalas al poder hablar contigo, pues este diálogo siempre me deja muchas reflexiones importantes que luego llevo a mi vida para tratar de mejorar como persona.
Te ruego que oigas mis palabras. Tengo la seguridad de que no dejarás que pasen por alto, pues Tú eres mi padre y te importa siempre lo que tengo que decir. A tu hijo amado, nuestro Señor Jesús, le pido que pueda llevar hasta Ti mis palabras. Sé que lo hará. Gloria a tu nombre, Señor. Alabado seas, Dios mío. Amén.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: practicar la justicia. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.
Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: practicar la justicia. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
El silencio también es oración. Antes y después de pedir por practicar la justicia, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por practicar la justicia con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por practicar la justicia, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Cómo rezar esta oración
- Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
- Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
- Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
- Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
- Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.
Versículo para acompañar tu oración
«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.»
— Mateo 7:7
Tres verbos, tres promesas: la puerta siempre se abre a quien llama con fe.
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tu mente, y que su amor llene tu casa. Amén.