🙏 Oraciones Poderosas

Oración para después de comer

Oración cristiana · 1 lectura

La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.

Mi Señor todopoderoso y humilde, el más bello de todas las personas, te doy gracias y honra por todo lo que colocas a mi alrededor. Porque tengo unos padres que no se cansan en cuidarme y darme lo mejor como Tú. Porque tengo un techo seguro donde protegerme, una cama donde descansar y por la bendición de tener alimentos sobre mi mesa.

Porque al sentarme a compartir la comida que me das junto a mis seres queridos, reconozco que es como el mejor manjar que tengo, es una señal muy clara de tu amor, de tu preocupación y tus cuidados hacia mi familia y hacia mí. He recibido con mucha bondad estos alimentos, para que puedan fortalecer mi cuerpo y mi mente durante las actividades que hoy tenga que realizar.

Mi familia y yo nos hemos saciado bendito Dios, con las bendiciones que nos has brindado y te doy gracias Señor. Porque cada alimento que llevo a mi boca es recibida con mucha satisfacción y gratitud, porque es fruto de mi trabajo, del trabajo de los míos y de tu inagotable caridad hacia nosotros, que a pesar de ser indignos, pecadores, nos consideras siempre como tus hijos y nos apoyas.

Bendito seas por toda la eternidad, Oh Padre bueno, porque siembras dones en todas tus acciones y nunca nos dejas solos. Alabado seas mi Dios, porque eres grande y fiel, porque no dejas que pase necesidades y atiendes todas nuestras súplicas Señor.

Qué bien se siente no tener hambre ni sed mi Dios, que después de haber compartido esta comida, mi corazón se siente agradecido, satisfecho y feliz. Gracias por no sembrar la envidia en mi hogar, por el gozo de disfrutar el fruto de todo nuestro esfuerzo.

Es hermoso sentarse, rodearse de las personas que más amo, poder comer, beber, compartir y emplear todas nuestras riquezas en grandes momentos para poder estar juntos. Me siento bendecido de haber disfrutado los alimentos que ahora se convertirán en energías para mi cuerpo, en salud para toda mi integridad, mejorando mi vida.

Sobre todo es tan bueno poder elevar la mirada al cielo y darte gracias por lo que colocaste en mi mesa, por los dones de repartes en cada una de las personas que habitan en mi casa, por la abundancia que hay ella, me siento tan amado, porque todo ha sido preparado por Ti.

Enséñame ahora a poder valorar el pan de cada día, a ver el amor y la dedicación que le pones para que si en algún momento no tengamos la misma cantidad y calidad de alimentos que ahora, aceptemos con humildad y los recibamos con el mismo gozo, porque es algo bendito que de tus manos proviene para ayudarme a ser una persona humilde.

También bendice las manos que las han preparado, porque ponen el cariño como la fórmula secreta de su cocción, porque hacen agradable y también es una manera en la que me siento muy acogido y querido. Bendice la tierra donde los alimentos fueron cosechados, las manos y pies de los trabajadores que con el sudor de su frente trabajaron para que pueda consumir alimentos de calidad.

Te pido por aquellas personas que no tienen qué comer, que se les hace difícil llevarse un pan a la boca porque no encuentra alguna manera de poder conseguirlo. Sacia sus necesidades bendito Padre, escucha sus súplicas y ayúdales para que de forma honrada, ellos puedan ser alimentados por Ti y ser agradecidos.

Gracias Señor por el pan de cada día, por la vitalidad que me brindas en ello, porque mi familia no perece y comparten junto a mí tus bendiciones. Que este alimento nos pueda ayudar a poder servirte con todo el corazón, a seguirte con valentía y no tener miedo de ir contracorriente en el camino.

No permitas que en la abundancia seamos ingratos, ni en la flaqueza nos decepcionemos de Ti, porque todo lo que permites tiene un sentido y una razón. Lo único que sí desearía que permanezca en mí, es el hambre y sed de tu presencia, que mi espíritu no quede saciado por completo para buscarte constantemente en tu Palabra, en la comunión contigo y en la oración, te lo pido en Nombre de Jesús, Amén.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en después de comer, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por después de comer. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.

Amado Dios, mi oración por después de comer no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en después de comer, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Padre amado, no permitas que la inquietud por después de comer me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.

Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: después de comer. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

Cuando rezamos por después de comer declaramos, sin decirlo con palabras, que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible. Esa confianza agrada al Señor más que mil sacrificios. Por eso, antes de pedir, conviene detenerse un momento y dejar que el corazón se tranquilice en su presencia.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por después de comer con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por después de comer, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.

Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con después de comer y en todo lo que lo rodea.

Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por después de comer con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

Cómo rezar esta oración

  1. Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
  2. Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
  3. Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
  4. Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
  5. Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.

Versículo para acompañar tu oración

«Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibís, y os vendrá.»

— Marcos 11:24

La fe creída de antemano es la fe que Dios honra.

Que Dios, rico en misericordia, escuche tu oración y llene de bendiciones tu vida y la de los tuyos. Camina tranquilo: él va contigo.