Oración de la mañana para el 18 de Enero del 2026
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Padre adorado, un nuevo día empieza y abro mis ojos para contemplar lo que tienes para mí. Mi corazón se llena de alegría al saber que me permitiste disfrutar de un día más acompañado de las personas que más amo. Gracias porque desde temprano puedo sentir tu amor envolviendo mi vida, gracias por ser ese amigo fiel que nunca falla y ahora me dispongo a empezar el día de la mejor manera.
Quiero que me ayudes a disfrutar cada momento, a aprovechar los instantes que tenemos en la tierra porque el tiempo no regresa. Ayúdame, buen Dios, a comprender que hay un plan con mi nombre que se está realizando y que soy un hilo importante en un hermoso telar. Bendito Señor, gracias porque esta mañana gozo con salud y porque puedo realizar mis actividades diarias con toda normalidad.
Esta mañana quiero que apartes toda maldad del enemigo, te pido por el mundo y por las personas que no te conocen. Derrama tu misericordia sobre ellos y devuélveles la esperanza que puedan haber perdido. No permitas que el mundo caiga en desesperanza y en temores, sé quien pueda convertirse en el centro de sus vidas para que el mundo cambie radicalmente su curso.
Mi amado Señor, haz que mi fe esté puesta en Ti, en todo momento. Que pueda reconocer que todas las bendiciones que tengo en mi vida, vienen de tu mano y que, si es tu voluntad, tendré un día excelente. Gracias te doy por las fuerzas que me brindas para realizar mi trabajo, gracias por la inteligencia que tengo para dar solución a las pruebas, gracias porque colocas a la gente correcta en mi camino para hacerme mucho mejor persona.
Gracias Padre, porque colocas en mi mesa un plato de comida para compartir, gracias porque no permites que mi familia pase una necesidad grande y porque siempre nos perdonamos en el momento de algún mal entendido.
Restaura mi corazón, sánalo de las heridas que hay podido tener, sánalo de los malos sentimientos, sánalo de los golpes que haya recibido por diferentes circunstancias. Envuélvelo de tu amor y quita toda envidia, todo recelo y todo resentimiento que haya podido acumular. Que mi corazón sea un instrumento para tu alabanza, purifícalo y dale un nuevo fuego dentro de él.
Señor bendito, que tu presencia me acompañe durante toda mi jornada, que a lo largo de mi camino, seas Tú quien pueda quitar las piedras que se me presenten, que cargues con mis pesares cuando ya no pueda más, que tu voz sea un motivo más para seguir adelante y que sea una guía para encontrar lo que más anhelo.
Dios de sabiduría, coloca en mi mente pensamientos de bien, que puedan dar soluciones y en mi boca palabras para dar ánimo, para clarificar mensajes y para expresar amor. Que esta mañana pueda ser de mucho provecho para mí, que mis sueños se vayan cumpliendo y poder contemplar tu magnífico poder.
Mi buen Señor, mi corazón te agradece por este maravilloso día. Confío en que tu presencia estará a mi lado siempre y que mi oración está siendo escuchada. Gracias porque tengo la certeza de que tus maravillosos ojos no se apartarán de mí y tu brazo protector evitará que pueda tropezar. Todo esto te lo pido bajo la intercesión de tu hijo amado, Jesús, Amén.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en este nuevo día que comienza, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por este nuevo día que comienza. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Amado Dios, mi oración por este nuevo día que comienza no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en este nuevo día que comienza, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Padre amado, no permitas que la inquietud por este nuevo día que comienza me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
El silencio también es oración. Antes y después de pedir por este nuevo día que comienza, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por este nuevo día que comienza con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por este nuevo día que comienza, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con este nuevo día que comienza y en todo lo que lo rodea.
Cómo rezar esta oración
- Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
- Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
- Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
- Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
- Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.
Versículo para acompañar tu oración
«Jehová es mi pastor; nada me faltará.»
— Salmo 23:1
Quien camina con el buen pastor camina provisto, guiado y acompañado.
Que Dios, rico en misericordia, escuche tu oración y llene de bendiciones tu vida y la de los tuyos. Camina tranquilo: él va contigo.