Oración de la mañana para el 17 de Septiembre del 2026
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
La voz se genera con tu propio navegador, sin salir de esta página.
Divino Señor, hoy me dirijo hacia Ti con mucho respeto y devoción para clamar tu presencia en mi vida. En primer lugar, quiero darte gracias por este día que me regalas, pues estoy convencido de que será de bendición para mí y todos los que me rodean. También quiero decirte que cada día que pasa tengo muchos más motivos para para alabarte y agradecerte, pues tu bondad se manifiesta grandemente sobre mi vida.
Como no voy a alabarte, mi Señor, si esta mañana me permites abrir los ojos y disfrutar de tus maravillas; si me permites estar vivo, tener aire en mis pulmones y un camino por recorrer. Como no voy a proclamar tu grandeza, si me das una familia, amigos, trabajo y un hogar en el cual ser feliz, pues aunque hayan dificultades y preocupaciones, Tú siempre estás ahí proveyendo mis necesidades.
Tú eres mi esperanza, Dios mío, en Ti radica mi fuerza para salir decidido a luchar en la vida. En Ti he puesto y pongo hoy todas mis ilusiones y mis ganas de salir adelante. Hoy te entrego mi trabajo y cada uno de mis planes, aquellas metas de vida que tengo y que espero se hagan realidad algún día. Yo pongo en tus manos mi vida para que Tú la conduzcas, pues Tú eres el único que sabe lo que es mejor para mí.
Llévame en este día por la senda del éxito y la abundancia, mi Señor. Irradia sobre mí tu preciosa luz y guárdame en tus brazos, como ese pequeño hijo tuyo, débil y frágil, pero fortalecido por tu inmenso amor.
Líbrame de las injusticias, mi Dios, aléjame de los chismes y de las habladurías que no le hacen bien a nadie. Dame la paz y la tranquilidad que mi corazón anhela, pues el ruido del mundo muchas veces no nos deja pensar con claridad. Hazme humilde y enséñame a ser como Jesús, ese Hijo tuyo, Señor nuestro, que dio su vida por salvarnos de nuestros pecados.
Mi Dios bendito, solo Tú conoces a la perfección qué es lo que me preocupa y acongoja. Tú sabes bien lo que pienso, lo que me atormenta y me causa un vacío en el corazón. Hoy decido ponerlo todo en tus santas y perfectas manos porque tengo la seguridad de que Tú eres el mejor refugio para mis problemas. Ahora ya no me pertenecen, te los doy a Ti Padre para que los resuelvas convenientemente.
Te entrego esta semana que recién comienza junto con mi familia y todas las personas que amo. Ayúdame a poder obrar de manera correcta durante esta nueva semana, dame paciencia para actuar con mis semejantes y lléname de tu amor para poder ser testimonio de tus maravillas.
Yo sé que no todo es perfecto en esta vida mi Dios, pues existen diferentes pruebas en el camino, pero sé que Tú no le das nada a tus hijos que ellos no puedan soportar y que tus mejores batallas se las das a tus mejores guerreros. Ven a poner la calma en medio de la tempestad, pues estoy seguro que Tú escuchas todas las oraciones de los que se acercan a Ti con un corazón agradecido y suplicante.
No sé que sería de mi vida si no te tuviera a Ti, Padre bueno. Por favor, nunca me sueltes ni te apartes de mí, pues quiero caminar en tu presencia durante este día y el resto de mi vida, Amén.
Amado Dios, mi oración por este nuevo día que comienza no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: este nuevo día que comienza. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Amado Dios, mi oración por este nuevo día que comienza no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en este nuevo día que comienza, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Cuando rezamos por este nuevo día que comienza declaramos, sin decirlo con palabras, que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible. Esa confianza agrada al Señor más que mil sacrificios. Por eso, antes de pedir, conviene detenerse un momento y dejar que el corazón se tranquilice en su presencia.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por este nuevo día que comienza con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por este nuevo día que comienza, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con este nuevo día que comienza y en todo lo que lo rodea.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Cómo rezar esta oración
- Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
- Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
- Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
- Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
- Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.
Versículo para acompañar tu oración
«Jehová es mi pastor; nada me faltará.»
— Salmo 23:1
Quien camina con el buen pastor camina provisto, guiado y acompañado.
Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.