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Oración para construir una comunidad de amor

Edición y reflexión: Oraciones y Espiritualidad

Oración cristiana · 1 lectura

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Dos ramas de olivo se entrelazan junto a una cruz, símbolo de amor y unión

La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.

Dios mío, en Ti encuentro la plena felicidad que nada ni nadie en este mundo puede brindarme. Pues Tú eres mi Padre y reconozco en Ti al ser incondicional que todo lo da con tal de ver bienestar entre sus hijos.

Qué bueno es, Señor, que cualquier malestar que pueda surgir en mí Tú puedas solucionarlo rápidamente con tu grandioso poder. Puedo sentir las bendiciones en mi vida, Padre. Me regocijo en tu inmenso amor, es fabuloso poder sentirme así.

Y es lo que quiero también para las personas que me rodean, mi Dios, para todos aquellos que andan a veces a la deriva entre sus deseos y sus pensamientos, porque no tienen claro el camino y no han conocido el verdadero amor, Señor, que es el tuyo.

Me alegra reconocer que en este mundo siempre habrá necesidad de Ti, Señor. Eso es bueno, porque quiere decir que la gente, mis hermanos y hermanas en el mundo, siempre estarán incompletos de no ser porque Tú estés en sus vidas.

Ayúdame a construir una comunidad de amor repleta de la comprensión y el calor de tu fuego divino, mi Señor. Sólo Tú puedes motivar este tipo de cosas que son tan sublimes y bellas, cosas tan hermosas como un grupo de personas que dediquen sus existencias a la propagación de tan inmenso amor.

Todopoderoso, te pido que este deseo pueda contagiarse a los corazones de mis hermanos y de esa forma esparcir por todo el mundo ese mensaje de paz y comprensión, de solidaridad y de buenas intenciones. Porque hay un gran propósito en querer ayudar a los demás y brindarle cariño y apoyo a quien lo necesite.

Reconozco mis ofensas, Dios de misericordia. Sé que he cometido muchos errores que me han llevado a obrar de mala manera y así, sin siquiera darme cuenta, he ofendido y he dañado a muchas personas que estimo y valoro. Y a Ti, mi Señor amado, también te he ofendido.

Por eso te pido que me perdones, que purifiques mi alma y me des la oportunidad de iniciar de nuevo con un espíritu limpio y preparado para vivir bajo tus normas, siguiendo tu camino y guiándome por tu sagrada luz.

Porque Tú eres el Señor, el único capaz de hacer lo que para otros es imposible. Y sé que me oyes y me has perdonado ya. Alabado seas, Señor. Alabado sea tu nombre y tu poder, eternamente. Gloria a Ti en las alturas, yo te reconozco como mi Dios verdadero.

Te agradezco enormemente por las bendiciones dadas a mi vida, Todopoderoso. Porque Tú y sólo Tú eres el único que ha podido bendecirme con tanto y regalarme tantas oportunidades para seguir viviendo y de esa manera forjarme un camino y emprender sacrificios para lograr mi destino.

También te agradezco, Dios mío, por la oportunidad de esta oración, porque para mí no hay nada más importante que hablar contigo y revelarte mis más profundos deseos y pensamientos. Tú me has conocido desde el inicio de mi vida y sabes todo de mí.

Escucha mis palabras, Señor, y no me desampares. Abriga con tu calor de amor a todos mis hermanos y hermanas del mundo. Te encomiendo mi plegaria en nombre de tu amado hijo Jesús, que ofreció su vida por el perdón de nuestros pecados y predicó con mucha energía su mensaje de amor. Amén.

Amado Dios, mi oración por construir una comunidad de amor no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor, tú que conoces el principio y el final de todas las cosas, mira esta petición que pongo delante de ti: construir una comunidad de amor. No te pido que hagas las cosas a mi manera, sino que me concedas un corazón capaz de reconocer tu manera cuando llegue. Ilumina mis pasos, corrige mis desvíos y sostén mi debilidad.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por construir una comunidad de amor no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en construir una comunidad de amor, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

El silencio también es oración. Antes y después de pedir por construir una comunidad de amor, quédate unos segundos en calma y deja que Dios hable. Muchas veces lo que más necesitamos no es que cambie nuestra situación, sino que nuestra mirada se renueve para verla desde su amor.

Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por construir una comunidad de amor con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por construir una comunidad de amor, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.

Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con construir una comunidad de amor y en todo lo que lo rodea.

Cómo rezar esta oración

  1. Aparta cinco minutos de calidad: no es mucho tiempo para lo que está en juego.
  2. Empieza reconociendo la presencia de Dios contigo en este momento.
  3. Reza la oración como si Dios estuviera sentado a tu lado escuchándote.
  4. Ofrécele la persona o situación que te preocupa y déjala en sus manos.
  5. Acércate al día con la certeza de que no caminas solo: él va contigo.

Versículo para acompañar tu oración

«El amor es sufrido, es benigno… el amor nunca deja de ser.»

— 1 Corintios 13:4,8

El amor verdadero se parece cada día más al de Dios: paciente y fiel.

Ve en paz, y que la bendición de Dios acompañe cada uno de tus pasos hoy y siempre.